martes, 21 de mayo de 2013

Arqueólogo de sedimentos poéticos (II)

La presencia del anhelo por la paz ha sido una constante para mi generación. Muchos han muerto por ella y otros envejecemos en la espera. En mi país, la paz ha tenido muchos efectivos contrincantes que han ayudado a profundizar la guerra. Tal vez no estábamos preparados para entendernos en una convivencia bella. Tal vez nos aproximamos a ella. No lo sé, pero sigue y seguirá siendo nuestro deseo vehemente inacabado. 




                                                                                                                          (Foto: información no disponible acerca del autor)                                                                                                                              


Cambio una Paz

Para qué la paz de la soledad
el silencio de las bocas. 
Para qué esa paz de párpados caídos...
el aire ausente.
Para qué esa paz hecha con bayonetas
cocida en mazmorras
teñida en letrinas.
Para qué esa paz de cabezas vacíadas
de pieles insensibles...
no vidas.
Para qué esa paz de la ausencia
de tu ausencia
de nuestra ausencia.

¡Para qué esa paz!

Cambio esa paz
por una rosa compañera
o una lluvia de cangrejos...
danzando en la arena.

Cambio esa paz 
por una hormiga arriera
por el silencio de tu presencia
o de tu ausencia pasajera.

Cambio esa paz
por una cauchera
por un rio meandroso...
que acariciando la tierra
se lleva su recuerdo al mar.

Cambio esa paz 
por una copa de vino...
en un anden solitario
por una bandada de golondrinas
o un perro callejero.

Cambio esa paz
por un mar bravío
por un naufragio certero
por un puerto nuevo.

Cambio esa paz 
por un pedacito de tu bosque oscuro
donde las hojas caigan...
piel de nuestra piel.

Cambio esa paz 
por un grito
por una manotadita de risas
por una mano juguetona de pelo.

Cambio esa paz
por unos zapatos viejos
por una bronca callejera
por un recuerdo tuyo...
en esquina cualquiera.

Cambio esa paz
por cualquier cosa bella
por un amanecer contigo...
en la arena.

Cambio esa paz
-a última hora-
por una barricada nueva
donde todos vivan
no importa que se muera.

¡Cambio esa paz!

(Palmira, 30 de enero de 1979)


                                                                                                                                       (Foto: Natalia Fernández-Ruiz)

No hay comentarios.:

Publicar un comentario