Los signos rotan en el tiempo. Las palabras colgadas en las paredes de las hojas de papel se acumulan en los rincones de los lugares donde se forgaron y recrearon los afectos. Y como bóvedas fuertes invisibles los rincones notarizan el bello desorden de los recuerdos que se niegan a la inexistencia, a quedar reducidos a elementos. Simplemente ahí, en sobres de papel raídos y amarillentos, esperan otras huellas que los rescaten.
Y...fueron rescatados por esos dedos culpables con piel entintada de memoria antigua.
"Frota tus manos. Sóplalas y arroja el poema en la mesa. A ver que sale" Diego Salomón @Plumadecuervo
A donde iré
Cuando muera
en alas migratorias
ser trueno
ser trueno
Cuando muera
un grito
sordera rebeldía nueva vida
auyentador de dioses
idolos de piedra
Cuando muera
viajar en bandadas
cúspide de los Andes
cúspide de los Andes
Y...si preguntan por mí
que estoy en su suela
en el sucio de su ojo
en la esquinita del papelito
guardado en su libro
guardado en su libro
en el polvo de los caminos
sublevado por el viento
en mis labios vueltos arena
que no olvidan sus labios.
Y...si preguntan por mí
que estoy en las voces
en el puño rebelde
en el grito puber
en el aliento profundo
en el amor
que se da...se da...da.
Y...si preguntan por mí
que he ido...por ahí...
a cualquier lugar
a cualquier lugar
donde habite la memoria.
(Palmira, 18 de diciembre de 1978)

Me gusta mucho eso de ser trueno y subir a la cúspide de los Andes. Muy bello poema.
ResponderBorrarPienso que los nacimos con los Andes como paisaje cotidiano, tenemos gen de águila. Podemos ir de la sima a la cima.
BorrarBello pensamiento año 78. No te conocía, pero parecías la revolución misma de la vida. Coherente pasado con quien sos hoy.
ResponderBorrarParecieras cómplice generacional. Percibes muy bien esa bella época de utopías atropelladas e intuyes la muerte de los metarelatos que nos agregó cierto tipo de nostalgias por libertades inacabadas. De cierta manera encontramos una forma de libertad en la palabra.
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